Remesas en minutos: el nuevo estándar
“La verdadera innovación requiere apropiarse completamente del problema, ciclos de aprendizaje rápidos y libertad para replantear supuestos.”
Piero del Risco
Piero del Risco ha recorrido los dos lados del sistema financiero: la ingeniería del cambio dentro de un banco centenario y la velocidad quirúrgica de una startup. Como Vicepresidente de Banca Digital de Scotiabank para Caribe, Centroamérica y Uruguay, lideró equipos multifuncionales en 11 países y levantó en República Dominicana una fábrica digital regional que estandarizó procesos y aceleró lanzamientos. Su rol como ex Vicepresidente de ADOFINTECH lo situó, además, en el corazón del diálogo regulatorio y gremial que hoy empuja la madurez del ecosistema. Con formación ejecutiva en Stanford, un MBA por la Universitat de Barcelona y una obsesión consistente por el diseño centrado en el usuario, la analítica aplicada y la ingeniería con estándares globales, Piero mantiene un hilo conductor: crear productos simples para resolver problemas reales a escala.
Esa brújula lo llevó a cofundar Pana, fintech respaldada por Y Combinator que construye la cuenta USD sin fronteras para conectar EE. UU. con Centroamérica y el Caribe. Pana integra blockchain y stablecoins, orquestación KYC/AML y un entramado de APIs abiertas para mover valor casi en tiempo real entre países, reduciendo costos y fricciones que por décadas afectaron a migrantes y familias. En esta entrevista para la edición #77, Cambiando las Reglas: Startups, innovación y tecnología, Piero comparte métricas concretas de impacto, aprendizajes al pasar de la banca tradicional al mundo startup y una visión de inclusión financiera que apuesta por digitalizar —de origen a destino— el flujo de remesas.
Pana es un banco retador respaldado por Y Combinator enfocado en la economía transfronteriza. ¿Qué métricas de crecimiento, adopción de usuarios o volumen de transacciones pueden compartir que demuestren el impacto real de Pana en la vida financiera de migrantes y familias que mueven dinero a través de fronteras?
Al 28 de octubre de 2025, Pana ha superado las 100,000 cuentas activas (más de 50,000 en USD Stablecoins con Pana Global) y estamos incorporando entre 1,000 y 1,300 nuevas cuentas diariamente (30,000–40,000 al mes). Actualmente, somos la aplicación #6 en la App Store en República Dominicana, estamos en el top 10 en Honduras y seguimos creciendo en Guatemala. Operamos con un enfoque en Centroamérica y el Caribe —incluyendo República Dominicana, Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador— conectando 27 corredores en la región a través de alianzas con más de 5,000 bancos y 200,000 puntos de efectivo.
Procesamos miles de transacciones diarias y alcanzamos un run-rate de volumen total de pagos entre US$60M y US$80M, acelerando gracias a la expansión de on-ramps y tarjetas. El impacto es concreto: remesas que antes tardaban días y tenían altos costos ahora llegan en minutos, con tarifas significativamente reducidas, promoviendo mayor ahorro y uso cotidiano de servicios digitales.
Desde su experiencia liderando la transformación digital en Scotiabank para 11 países de la región, hasta cofundar una fintech disruptiva, ¿cómo cambió su comprensión sobre lo que realmente significa innovar dentro de una institución bancaria tradicional versus construir desde cero con mentalidad de startup?
En la banca tradicional hay un enorme talento, recursos y grandes ideas; sin embargo, la ejecución ágil es un desafío debido a los incentivos, el riesgo, los costos regulatorios y la tecnología heredada. En una startup, se aprende a resolver problemas específicos con infraestructura eficiente, aunque inicialmente no represente un gran impacto para un banco tradicional. La lección es clara: la verdadera innovación requiere apropiarse completamente del problema, ciclos de aprendizaje rápidos y libertad para replantear supuestos (producto, riesgo, compliance, UX) sin las limitaciones de procesos históricos.

Pana se posiciona como una solución "accesible, asequible y conveniente" para millones de personas. ¿Qué tecnologías emergentes (IA, machine learning, blockchain, APIs abiertas) están implementando para ofrecer una experiencia financiera superior y reducir costos operativos frente a la banca tradicional?
Las tecnologías que usamos para reducir costos y mejorar la experiencia son:
Blockchain & stablecoins (USDC): Facilitamos el movimiento de valor entre EE. UU. y América Latina casi en tiempo real, descargándolo en cuentas locales, lo que elimina intermediarios y reduce costos.
APIs abiertas / “API translator”: Nos conectamos con bancos y aliados en la región para facilitar transferencias A2A (Account-to-Account) y retiros en efectivo, estandarizando integraciones diversas.
ML / IA aplicada: Implementamos detección de fraude y análisis de riesgo mediante señales de dispositivo, geolocalización y comportamiento, además de un onboarding más fluido que minimiza la fricción sin comprometer el cumplimiento.
Orquestación KYC/AML: Utilizamos Geo-KYC, biometría y reutilización de datos para evitar costos duplicados en verificaciones, cumpliendo con estándares OCC/FDIC a través de nuestro banco patrocinador.
El resultado: menores costos por transacción, tiempos de liquidación más rápidos y una experiencia de usuario sencilla que compite directamente con el efectivo.
Como ex-Vicepresidente de ADOFINTECH, ¿cuál es su diagnóstico sobre la madurez del ecosistema fintech dominicano y regional? ¿Qué barreras regulatorias, de infraestructura tecnológica o acceso a capital considera que aún limitan el potencial de escalamiento de las fintechs en el Caribe y Centroamérica?
República Dominicana ha avanzado significativamente gracias a la colaboración entre reguladores, supervisores y el sector privado (con ADOFINTECH jugando un papel clave). Sin embargo, persisten desafíos:
Fragmentación regulatoria en el Caribe y Centroamérica: La falta de homologación o pasaporte regional dificulta operar en múltiples mercados con reglas compatibles.
Infraestructura bancaria desigual: APIs limitadas, tiempos de liquidación prolongados y coberturas inconsistentes.
Capital de riesgo limitado: Escasez de fondos a nivel regional y de masa crítica fuera de los grandes mercados.
Prioridades: promover sandboxes regionales, implementar un pasaporte regulatorio, adoptar open banking, desarrollar e-KYC interoperable y habilitar pagos instantáneos transfronterizos.
Construir una "fábrica digital regional" en República Dominicana mientras lideraba Banca Digital en Scotiabank fue un hito. ¿Qué aprendizajes clave sobre cultura organizacional, colaboración multifuncional y experimentación aplica hoy al liderar Pana con equipos de producto, diseño, ingeniería y análisis?
La pandemia nos enseñó a construir equipos remotos de alto desempeño. En Pana, nos enfocamos en:
Talento distribuido: Balance entre criterio local y estándares globales.
Rituales de producto: Demos semanales, PRDs claros y post-mortems sin culpas.
Colaboración integral: Equipos de producto, diseño, ingeniería y datos trabajando como una unidad con métricas compartidas.
“Simplicity Wins”: Reducción de complejidad, entregas frecuentes y enfoque radical en el usuario.

Y Combinator es una de las aceleradoras más prestigiosas del mundo. ¿Qué representó para Pana formar parte de YC, y cómo esa experiencia ha moldeado su estrategia de producto, go-to-market y captación de inversión para competir globalmente?
Y Combinator elevó nuestro nivel de enfoque y velocidad: hablar con usuarios diariamente, identificar el punto de entrada correcto (ingresos en EE. UU. → remesas digitales → gasto local) y medir absolutamente todo.
Además, nos brindó acceso a una red global de fundadores e inversionistas que sigue siendo clave en áreas como producto, compliance y capital. En nuestra estrategia de go-to-market, cambiamos el enfoque al momento en que captamos al cliente en el ecosistema de remesas (nómina y payouts), lo que nos da una ventaja competitiva frente a soluciones que solo atienden el lado receptor.
La inclusión financiera es uno de los grandes retos de América Latina y el Caribe. ¿Cómo está Pana redefiniendo el acceso a servicios financieros para poblaciones históricamente desatendidas, y qué impacto social aspiran a generar en los próximos años más allá de las métricas de negocio?
Para nosotros, la clave de la inclusión financiera es eliminar el efectivo. Al digitalizar desde la nómina en EE. UU. hasta los pagos locales en América Latina, transformamos las remesas en liquidez instantánea y uso cotidiano (alquiler, servicios, compras), fomentando el ahorro en USD y mejorando la trazabilidad.
El impacto que buscamos: menores costos para las familias, mayor seguridad, creación de historiales transaccionales que permitan acceso a crédito a largo plazo y educación financiera simple dentro de la app.
Reflexionando sobre su trayectoria —desde liderar transformación digital en una institución centenaria hasta fundar una fintech que desafía el modelo bancario tradicional— ¿cuál ha sido el momento o decisión más difícil que lo obligó a replantear su visión sobre qué significa realmente innovar y cambiar las reglas del juego en servicios financieros?
La decisión más difícil y cómo redefinió nuestra innovación Hemos enfrentado dos momentos clave:
Dejar la banca para emprender, conscientes de que la innovación no puede limitarse a un manual o reporte; se necesita desafiar supuestos y reconstruir desde cero.
En Pana, decidir cerrar líneas no esenciales y enfocarnos en Pana Global, incluso cuando el instinto nos pedía abarcar más. Este enfoque extremo, en un entorno regulatorio complejo, transformó nuestras reglas del juego.
La historia de Piero del Risco muestra que “cambiar las reglas” no es un lema: es una disciplina. Las métricas de Pana evidencian adopción, velocidad y reducción de costos donde más duele: el bolsillo de las familias que envían y reciben dinero. Su aprendizaje —del músculo corporativo a la precisión startup— se traduce en una tesis clara para la región: interoperabilidad, datos y producto centrado en el usuario como base para competir a escala. Si Centroamérica y el Caribe apuestan por pasaportes regulatorios, pagos instantáneos y open banking, el futuro de las remesas y de la inclusión financiera puede ser lo que Pana ya ensaya: dinero que fluye sin fronteras, con reglas simples y confianza programada.