En Estados Unidos, las trabas burocráticas amenazan el éxito logístico del Mundial de la FIFA 2026
A las puertas de la gran cita futbolística coorganizada por Canadá, México y Estados Unidos, el Departamento de Estado estadounidense enfrenta una oleada de críticas globales debido a los prolongados tiempos de espera, los cuellos de botella logísticos y las estrictas restricciones migratorias que amenazan con deslucir la organización del torneo.
La administración de la Casa Blanca implementó a principios de este año una directriz que restringe de manera severa la emisión de visados para diversas naciones. Si bien se crearon canales especiales y ventanillas de atención prioritaria para mitigar el impacto directo en el evento, la medida ha generado confusión internacional y ha encendido las alarmas en el seno del comité organizador.
Las autoridades migratorias confirmaron que los visados tradicionales de turismo y negocios (B1/B2), así como las solicitudes tramitadas mediante el FIFA Pass —el sistema de citas prioritarias diseñado exclusivamente para poseedores de entradas oficiales—, están formalmente exentos de las suspensiones generales. No obstante, las restricciones plenas de viaje siguen afectando directamente a cuatro de las 48 naciones clasificadas: Irán, Haití, Costa de Marfil y Senegal.
Bajo los acuerdos vigentes, los futbolistas, cuerpos técnicos y el personal esencial de las selecciones afectadas tienen garantizado el ingreso a territorio estadounidense para competir mediante exenciones especiales. Sin embargo, la polémica ha estallado en el plano institucional y de soporte, provocando fuertes tensiones diplomáticas entre las federaciones y el gobierno anfitrión.
El gobierno de Irán acusó formalmente a Estados Unidos ante la FIFA de ejercer una "interferencia políticamente sesgada" tras denegarse el visado a una parte considerable de sus funcionarios, directivos de la federación y personal médico. Ante las complicaciones de viaje en las terminales aéreas estadounidenses, se confirmó que la selección iraní establecerá su campamento base en México, país que albergará la estancia de la delegación durante la fase de grupos.
El problema ha escalado más allá de las delegaciones deportivas, afectando de manera directa a los medios de comunicación y a los fanáticos. La Asociación Internacional de Periodistas Deportivos (AIPS) emitió una enérgica denuncia pública solicitando la intervención urgente de la FIFA debido a los sistemáticos retrasos y negativas de visado que sufren cientos de comunicadores acreditados para cubrir el certamen.
Por su parte, un grupo bipartidista de legisladores del Congreso de Estados Unidos ha presionado al Departamento de Estado para incrementar de inmediato el personal consular en las embajadas y agilizar los procesos. De acuerdo con proyecciones recientes de consultoras internacionales de turismo, las trabas burocráticas y el endurecimiento de los controles de seguridad provocarán que el volumen de visitantes extranjeros sea menor a la mitad de lo estimado originalmente por la FIFA, situándose en torno a los 1.24 millones de viajeros globales.