Convertir la sostenibilidad en ventaja competitiva
“Invertir en sostenibilidad es una de las vías más sólidas para construir confianza, atraer talento y generar ventaja competitiva.”
Paulina Rodríguez
Con más de 25 años acompañando a empresas locales, familiares, pymes y multinacionales en América Latina, Paulina Rodríguez ha convertido la gestión de riesgos ESG+T (ambientales, sociales, de gobernanza y tecnológicos) en una palanca estratégica de reputación, negocio e inversión sostenible. Su rol como socia de KOMUNIKA Latam, parte de la Junta Directiva de Sistema B Centroamérica y Caribe y líder gremial en espacios como AMCHAM Panamá y la Cámara de Comercio, le ha permitido articular agendas de triple impacto con juntas directivas, gobiernos y multilaterales. En un contexto donde los estándares globales de reporte (GRI, SASB, TCFD, ISSB) avanzan y la confianza ciudadana se tensiona, su mirada conecta métricas, gobernanza y propósito. En esta conversación con Factor de Éxito, comparte claves para transformar la sostenibilidad en inversión estratégica, blindaje reputacional y ventaja competitiva desde Centroamérica y el Caribe hacia la región.
En el contexto actual de la COP30, donde los criterios ESG+T se vuelven cada vez más vinculantes para inversionistas y reguladores, ¿cómo evalúa el nivel de madurez de las empresas latinoamericanas en materia de gestión de riesgos y gobernanza sostenible?
En la actualidad, las empresas latinoamericanas presentan un nivel de madurez desigual en la gestión de riesgos, gobernanza sostenible y adopción de criterios ESG+T, sumando la tecnología como un aspecto fundamental sobre el que hay que hacer énfasis. Si bien algunas multinacionales y corporativos regionales han logrado avances relevantes, particularmente en sectores regulados como energía, banca, agua y saneamiento o logística, una proporción importante de empresas locales, multilatinas o de base familiar aún opera bajo modelos tradicionales donde los indicadores económicos siguen siendo el principal eje de decisión. Esta brecha no responde únicamente a diferencias de tamaño, sino a la percepción diferenciada del riesgo y la oportunidad que cada segmento empresarial tiene respecto a los temas de sostenibilidad y transformación digital.
Hay tres indicadores del Barómetro de Confianza Edelman 2025 que, combinados, nos mandan un poderoso mensaje: solo el 36% de los encuestados cree que la próxima generación estará mejor que la actual, lo que refleja una profunda falta de optimismo sobre el futuro. En paralelo, las empresas se mantienen como la institución más confiable (62%), por encima de gobiernos, medios de comunicación y ONG. Sin embargo, esta confianza convive con una creciente presión social: un 40% de la población aprueba alguna forma de activismo hostil para impulsar el cambio. Es fácil entender que estamos en la famosa tormenta perfecta y el rol de las empresas es clave para salir adelante, trabajando por el cierre de brechas sociales, la creación de empleo digno y la atención de los retos climáticos, de forma ética y transparente.
Cuando falta confianza en el futuro, cuando hay un reacomodo geopolítico mundial con alto impacto económico, cuando los patrones de consumo del mundo están cambiando y la tecnología avanza a pasos inimaginables, la sostenibilidad puede percibirse como un costo que puede postergarse, pero en realidad es una gran oportunidad, es una inversión que se transforma en una ventaja competitiva.
Por eso es clave traducir los temas ESG+T en valor tangible para el negocio, con una narrativa centrada en la resiliencia, la eficiencia operativa y la licencia social para operar. Invertir en sostenibilidad es una de las vías más sólidas para construir confianza, atraer talento y generar ventaja competitiva en mercados cada vez más exigentes.
Consejo práctico: Comienza con un diagnóstico de materialidad adaptado a tu industria y contexto local. No necesitas abarcar todo desde el inicio. Prioriza entre dos y tres temas ESG+T que sean estratégicos para tu negocio y empieza a gestionarlos con indicadores simples, comparables y medibles. A medida que avances, vincula esos indicadores a tus metas de riesgo reputacional, continuidad operativa y acceso a capital.
Desde su experiencia asesorando juntas directivas, ¿qué transformaciones considera indispensables para que los directorios integren verdaderamente la sostenibilidad en la toma de decisiones y la conecten con retornos tangibles para el negocio?
Desde la experiencia que tenemos en KOMUNIKA Latam asesorando juntas directivas en América Latina, observamos que para que la sostenibilidad deje de ser un tema accesorio y se convierta en un eje estratégico del negocio, se requieren al menos tres transformaciones estructurales:
Redefinir los indicadores clave de éxito para incorporar objetivos ESG+T. La sostenibilidad debe dejar de verse como un reporte anual y convertirse en parte del core del modelo de negocio. Esto implica incorporar indicadores no tradicionales, pero estratégicamente relevantes, como la huella de carbono por unidad de ingreso, que vincula rentabilidad con desempeño ambiental; la brecha salarial ajustada por género o etnia, que visibiliza desigualdades internas y mejora la competitividad del talento; o el porcentaje de decisiones estratégicas evaluadas con criterios éticos en el uso de tecnologías como IA, fundamental en entornos regulados o de alta exposición reputacional. Cuando estos indicadores se integran en los tableros de toma de decisiones, la gerencia tendrá un enfoque integral de impacto de mucho valor para el negocio.
Ajustar el gobierno corporativo para integrar capacidades reales en sostenibilidad. Las juntas directivas deben incorporar perfiles con pensamiento sistémico, experiencia en impacto social o ambiental y dominio de criterios extrafinancieros. Esto implica revisar los perfiles y competencias de los directorios, y también capacitar a los liderazgos existentes para actuar en un entorno donde los riesgos y oportunidades son cada vez más interdependientes.
Vincular la matriz de riesgos tradicional con la doble materialidad. La gestión de riesgos empresariales debe evolucionar hacia un enfoque que combine riesgos financieros y extrafinancieros (sociales, ambientales, reputacionales, digitales), articulando el corto, mediano y largo plazo. La doble materialidad —lo que impacta al negocio y lo que el negocio impacta en su entorno— es hoy la base de los estándares internacionales como los del ISSB o la Unión Europea.
Consejo práctico: Instala la sostenibilidad como punto fijo en la agenda del directorio. Un comité transversal ESG+T —con representación de áreas clave como finanzas, operaciones, talento y tecnología— puede ser clave para traducir decisiones estratégicas en acciones medibles. Este tipo de gobernanza fortalece la resiliencia organizacional, la credibilidad frente a inversionistas, reguladores y comunidades, y sobre todo mejora la toma de decisiones.
Las métricas de impacto están evolucionando con fuerza —GRI, SASB, TCFD, ISSB—. ¿Cómo deberían las organizaciones armonizar estos estándares para generar reportes consistentes, comparables y realmente útiles para inversionistas y grupos de interés?
La armonización de estándares como GRI, SASB, TCFD e ISSB facilita la definición del foco de trabajo e inversión, robustece la gestión, la transparencia y la toma de decisiones. Sin embargo, muchas empresas lo ven hoy como una carga innecesaria o injustificada. En los últimos años, hemos visto avances importantes hacia la convergencia de marcos, lo cual facilita su comprensión e implementación. ISSB está cumpliendo un rol central en esta integración, reduciendo la fragmentación y promoviendo una base común de divulgación.
Además, los anexos sectoriales y las secciones temáticas disponibles en estos marcos resultan herramientas de gran valor: permiten identificar con mayor precisión y agilidad los impactos relevantes para cada tipo de negocio y definir indicadores pertinentes que reflejen la realidad operativa. GRI, por ejemplo, ofrece módulos sectoriales que abordan impactos típicos por industria, mientras SASB proporciona métricas financieras vinculadas a la sostenibilidad con enfoque por sector. Estos recursos facilitan un enfoque práctico y dirigido, evitando esfuerzos genéricos y maximizando la relevancia del reporte frente a los grupos de interés.
Recomendamos trabajar con un enfoque basado en la doble materialidad, adaptado al sector y al lugar donde opere la empresa, que alinee expectativas sociales (reguladores, colaboradores, clientes, proveedores, inversionistas y comunidades). Lo esencial es priorizar indicadores clave (KPIs) que conecten con el modelo de negocio y habiliten decisiones basadas en evidencia, y sobre todo hacerlo de manera consistente y sostenida en el tiempo, para garantizar confianza y trazabilidad de la data.
Consejo práctico: Apóyate en los lineamientos sectoriales de GRI o SASB para comenzar. No empieces desde cero: estos documentos ofrecen una guía clara sobre qué medir y cómo vincularlo con los riesgos e impactos reales de tu operación. Si estás empezando, enfócate en cinco KPIs que realmente puedas medir y vincular a tus procesos clave. Lo importante es empezar y ver el proceso como una mejora continua que requiere consistencia para crear valor al negocio.
En un entorno regional marcado por volatilidad económica y regulatoria, ¿qué rol está jugando la gestión de riesgos ESG+T para fortalecer la reputación corporativa y la resiliencia de modelos de negocio tradicionales y emergentes?
En un entorno regional marcado por alta volatilidad política, climática y digital, la gestión de riesgos ESG+T ha dejado de ser una función operativa para convertirse en un eje estratégico e ineludible. El Mapa de Riesgos Globales 2025 del Foro Económico Mundial identifica la desinformación como uno de los principales riesgos a corto y mediano plazo, con capacidad para erosionar la confianza institucional, distorsionar la percepción pública y activar respuestas sociales extremas. Este riesgo, combinado con fenómenos climáticos intensificados, desigualdades persistentes y aceleración tecnológica sin marcos regulatorios claros, obliga a las empresas a operar bajo múltiples capas de incertidumbre simultáneas.
La falta de gobernanza tecnológica, en particular, puede escalar en daños reputacionales severos, sobre todo en sectores sensibles como salud, alimentos, tecnología o servicios financieros. Pero el impacto va más allá: puede traducirse en pérdida de licencia social para operar, conflictos regulatorios, exclusión de fondos sostenibles y dificultades para atraer talento o capital. Estos riesgos se retroalimentan con brechas estructurales y amplifican tensiones sociales y políticas, configurando un entorno de riesgos sistémicos de alto impacto para los negocios.
En este contexto, muchas organizaciones están rediseñando su modelo de gestión de riesgos, incorporando metodologías de doble materialidad y mapas integrados que ponderan tanto impacto como probabilidad. Se observa una creciente adopción de sistemas de monitoreo de riesgos ESG+T, protocolos de mitigación proactiva y revisión de sus manuales de crisis para incluir escenarios relacionados con fake news, deepfakes, ciberataques o fallas éticas en el uso de inteligencia artificial. Adaptarse a esta nueva realidad no es un tema de cumplimiento, sino una decisión crítica de protección de valor, resiliencia reputacional y continuidad operativa.
Consejo práctico: Incorpora una revisión periódica de riesgos emergentes en tu comité de crisis o de cumplimiento. Evaluar señales tempranas y gestionar riesgos no financieros como parte de tus matrices tradicionales puede ser la clave para evitar crisis mayores. La anticipación es la nueva ventaja competitiva y la resiliencia, el nuevo seguro de vida de los negocios.
KOMUNIKA LATAM trabaja con pymes, empresas familiares y corporativos multinacionales. ¿Cuáles son las principales brechas que observa entre estos segmentos al momento de implementar estrategias de triple impacto, y cómo se traducen en oportunidades de competitividad sostenible?
Las principales brechas entre MiPymes, empresas familiares y multinacionales al implementar estrategias de triple impacto se agrupan en tres dimensiones: capacidades internas, acceso a capital y cultura organizacional.
Las multinacionales suelen tener estructuras especializadas, métricas estandarizadas y recursos para alinear su sostenibilidad a marcos globales. Su desafío está en adaptar esos estándares a realidades locales, mantener coherencia entre discurso y práctica, escuchar expectativas locales específicas y responder a expectativas diversas en contextos complejos.
Las empresas familiares operan muchas veces con fuerte orientación a valores y visión de largo plazo, pero enfrentan retos en profesionalizar la gestión, institucionalizar la sostenibilidad y garantizar su continuidad generacional sin diluir su propósito original.
Las MiPymes suelen carecer de recursos técnicos y financieros para estructurar estrategias ESG formales, pero tienen una ventaja clave: su agilidad para innovar, colaborar con aliados estratégicos y adaptar rápidamente sus modelos de negocio hacia lo circular, lo digital o lo comunitario.
En todos los casos, estas brechas pueden convertirse en palancas de competitividad y en puntos de conexión con audiencias clave si se abordan con estrategias claras, escalables y alineadas con la realidad de cada sector y empresa.
Consejo práctico:
Si eres una MiPyme, identifica un cliente, proveedor o gremio como aliado estratégico para pilotear una iniciativa de sostenibilidad simple, medible y visible.
Si eres una empresa familiar, vincula la sostenibilidad a tu legado: usa los ODS como hoja de ruta para fortalecer tu visión de largo plazo y atraer a las nuevas generaciones.
Si formas parte de una multinacional, fortalece la coherencia entre tu estrategia global y tu implementación local, sobre todo en derechos humanos, cambio climático y diversidad, donde los vacíos de acción pueden escalar en riesgos reputacionales.
En Centroamérica y el Caribe, donde la transición energética y la adaptación climática son desafíos urgentes, ¿qué alianzas público-privadas considera esenciales para acelerar inversiones sostenibles y generar impacto sistémico a escala regional?
El cierre de brechas sociales, la transición energética y la adaptación climática en Centroamérica y el Caribe son algunos de los temas que requieren alianzas público-privadas con visión transformadora, capaces de conectar financiamiento, innovación y acción territorial. Esto incluye desde la creación de fondos temáticos hasta marcos regulatorios que habiliten temas como la generación distribuida, el almacenamiento energético y la movilidad eléctrica a escala urbana y rural.
También son clave las alianzas para impulsar infraestructura resiliente al clima, fortalecer las capacidades locales para la gestión de riesgo frente a eventos naturales extremos y priorizar soluciones basadas en la realidad de zonas costeras o rurales. Un ejemplo concreto es la colaboración entre municipios, recicladoras y sector privado para impulsar proyectos de gestión de residuos con enfoque de economía circular, que generen empleo digno, reduzcan emisiones y mejoren las condiciones sanitarias en comunidades vulnerables. Este tipo de iniciativas integran sostenibilidad ambiental con cierre de brechas sociales.
La experiencia de KOMUNIKA Latam articulando plataformas multisectoriales muestra que la confianza entre sectores es el catalizador más poderoso para movilizar inversiones, impulsar la ejecución de proyectos y con eso, cerrar brechas sociales y ambientales. Cuando gobiernos, empresas, multilaterales y sociedad civil co-diseñan soluciones, el capital encuentra mejores condiciones para generar retorno e impacto. La sostenibilidad es una vía concreta para dinamizar la economía, abrir oportunidades a poblaciones vulnerables y crear resiliencia comunitaria.
Consejo práctico: Identifica un problema climático o social urgente en tu área de influencia —como gestión de residuos, acceso a energía limpia o protección de cuencas— y acércate a actores que ya estén trabajando en ello: un municipio, una ONG local, una universidad o incluso una startup ambiental. Explora formas de sumar desde tu negocio, ya sea con financiamiento, infraestructura, datos o canales logísticos. Las alianzas más efectivas no siempre comienzan a gran escala: muchas nacen resolviendo juntos un problema concreto que luego puede escalar.
Como referente en la agenda de sostenibilidad empresarial en Panamá desde AMCHAM hasta Cámara de Comercio y Sistema B, ¿cómo visualiza el rol del país como hub de innovación en sostenibilidad y qué sectores tienen mayor potencial para liderar?
Panamá cuenta con ventajas que podrían consolidarla como un hub regional de sostenibilidad e innovación con propósito. Su conectividad logística, financiera y digital, su posición geográfica estratégica, su riqueza en biodiversidad y la posibilidad de integración a redes regionales y globales la colocan en un punto de partida favorable.
Desde KOMUNIKA Latam, como miembros del ecosistema de Sistema B y participantes activos en espacios gremiales como AMCHAM, la Cámara de Comercio y SUMARSE, observamos con optimismo cómo distintos actores comienzan a incorporar la sostenibilidad como eje central de sus negocios y factor determinante de competitividad. Aún falta articular una estrategia país sólida que impulse esta tendencia, pero existen señales claras de una transformación que crece en el sector privado.
Entre los sectores con mayor potencial para liderar esta agenda están:
- Logística: por su peso en el PIB, su visibilidad internacional y su capacidad de integrar prácticas bajas en carbono, eficiencia energética y trazabilidad en la cadena de suministro.
- Finanzas sostenibles: por la capacidad de canalizar recursos hacia proyectos de impacto, promover inclusión financiera y acelerar la transición hacia economías más justas y digitales.
- Agroindustria: por su vínculo directo con comunidades rurales, el uso eficiente del agua y el suelo, y la posibilidad de innovar en producción con menor huella ecológica.
- Turismo: por su capacidad de generar empleo, atraer divisas e impulsar la conservación del patrimonio natural y cultural si se gestiona con criterios de sostenibilidad territorial.
El reto está en convertir ventajas comparativas en ventajas competitivas, construyendo confianza en las instituciones, marcos regulatorios habilitantes y una narrativa país clara que conecte los retos ambientales y sociales con innovación y atracción de inversiones.
Consejo práctico: Identifica una fortaleza real de tu sector y conéctala con un objetivo de sostenibilidad claro. Por ejemplo, si estás en logística, puedes usar tu experiencia en eficiencia operativa para reducir emisiones y avanzar hacia una cadena de suministro baja en carbono. Esa conexión es un gran punto de partida. Los hubs se construyen cuando muchos actores actúan desde lo que mejor saben hacer.
A partir de su experiencia académica y gremial, ¿qué capacidades deben desarrollar los líderes empresariales para navegar esta nueva era de gobernanza sostenible, donde convergen tecnología, impacto social y presiones globales por transparencia?
En esta nueva era de gobernanza sostenible, los líderes empresariales ya no solo deben gestionar recursos y equipos: deben anticipar riesgos, construir confianza y liderar con propósito en entornos altamente volátiles. Desde nuestra experiencia en formación ejecutiva, identificamos cinco competencias o temas clave que deben dominar:
Pensamiento estratégico, para comprender cómo se interconectan los factores ESG+T (ambientales, sociales, de gobernanza y tecnológicos) y cómo se insertan en el modelo de negocio.
Gestión de riesgos y regulaciones emergentes, para tomar decisiones informadas que tomen en cuenta una visión integral de los temas que afectan o pueden afectar el negocio, considerando marcos regulatorios cambiantes y expectativas sociales crecientes.
Habilidad para comunicar con autenticidad, tanto en crisis como en momentos de transformación estratégica, porque de eso depende la construcción de confianza, que es el átomo de cualquier negocio exitoso.
Apertura al aprendizaje continuo y multigeneracional, reconociendo que los desafíos actuales requieren perspectivas diversas y que lo único constante es el cambio.
Visión de futuro, para liderar transformaciones que generen impacto real, sin caer en la tentación de la inmediatez y el camino corto.
La sostenibilidad es una forma de liderar, de inspirar y de transformar. Y quienes la integren genuinamente en su toma de decisiones serán quienes marquen la diferencia en este momento tan crítico para el mundo.
Consejo práctico: Si eres CEO o directivo, agenda al menos una instancia anual —formal o informal— para escuchar directamente a tus grupos de interés más críticos: clientes, colaboradores, proveedores estratégicos, comunidades y/o inversionistas. No delegues esa escucha. Las decisiones buenas para el negocio, que se enfocan en la gestión de los impactos del negocio, comienzan con conversaciones sinceras con los grupos de interés.
Factores clave
- La confianza en las empresas alcanza el 62% según el Barómetro Edelman 2025, pero convive con un 40% de apoyo a “activismo hostil”, configurando una “tormenta perfecta” para la reputación corporativa.
- La doble materialidad y la integración de estándares como GRI, SASB, TCFD e ISSB se consolidan como base para conectar métricas, riesgos y decisiones estratégicas.
- MiPymes, empresas familiares y multinacionales enfrentan brechas distintas, pero todas pueden convertir la sostenibilidad en ventaja competitiva si alinean capacidades, cultura y alianzas.
- Panamá tiene condiciones para posicionarse como hub regional de sostenibilidad desde la logística, las finanzas sostenibles, la agroindustria y el turismo con enfoque territorial.
La visión de Paulina Rodríguez muestra que la sostenibilidad dejó de ser un capítulo separado del negocio para convertirse en una forma de gobernar, invertir y construir confianza en contextos complejos. Su trabajo desde KOMUNIKA Latam y los espacios gremiales y académicos donde participa demuestra que cuando las juntas directivas integran riesgos ESG+T, métricas robustas y escucha activa de los grupos de interés, se activan palancas reales de competitividad y resiliencia. En un mundo marcado por desinformación, tensiones sociales y cambio climático, liderar con propósito, datos y tecnología responsable no solo protege la reputación: define qué empresas estarán vigentes en la próxima década.