PepsiCo : invierte en producción de energía verde en Dominicana
Para la empresa, el talento local será clave para maximizar el impacto de este proyecto pionero en eficiencia energética y transformación de residuos.
Paula Santilli
PepsiCo ha marcado un precedente en la región con la inauguración de su primer biodigestor en Latinoamérica, instalado en la planta de snacks de República Dominicana. Esta inversión de 498.7 millones de pesos dominicanos (equivalente a USD$8.6 millones) no solo refuerza la operación de la isla como hub estratégico del Caribe, sino que también consolida el compromiso de la compañía con la innovación y la sostenibilidad. El proyecto permitirá transformar más de 3,200 toneladas de residuos orgánicos al mes en biogás, energía renovable capaz de suplir más del 20% del consumo eléctrico de la planta, al tiempo que reduce la presión sobre la red nacional.
En conversación con Factor de Éxito, Paula Santilli, CEO de PepsiCo Latinoamérica, compartió cómo esta apuesta se conecta con las ambiciosas metas globales de la compañía y por qué República Dominicana se convierte en un punto de partida para expandir conocimiento y tecnología a otros países de la región. La ejecutiva destaca el papel decisivo del talento local en maximizar el potencial de esta innovación, así como el aprendizaje que servirá de modelo para plantas en México y Colombia.
El biodigestor simboliza la visión de demostrar que crecimiento económico y sostenibilidad pueden avanzar de la mano. En esta entrevista, Santilli reflexiona sobre los retos y oportunidades de liderar la agenda verde en un continente tan diverso como América Latina, donde la innovación tecnológica, el trabajo con agricultores y el compromiso del consumidor son claves para construir un futuro más responsable y resiliente.
¿Qué representa la inversión en el biodigestor para PepsiCo en República Dominicana?
El biodigestor es un paso clave dentro de nuestra estrategia global de sostenibilidad. PepsiCo tiene metas muy ambiciosas hacia 2025 y 2030, y este tipo de proyectos demuestra que invertimos en tecnología de punta para ahorrar agua, energía y aprovechar mejor los recursos naturales.
Este biodigestor es el primero en Latinoamérica y se suma a otros proyectos en el mundo como Polonia, Turquía y Portugal. Su importancia es enorme, procesa cáscaras de papa, residuos de plátano, lodos de la planta de tratamiento y otros desechos orgánicos para transformarlos en biogás. Ese gas se convierte en electricidad que abastece la planta, lo cual es especialmente valioso para diversificar la matriz energética en el país. Es una manera ecológica de dar un segundo uso a los residuos y, al mismo tiempo, fortalecer la operación.
¿Qué rol juega Latinoamérica en los planes de sostenibilidad de PepsiCo?
En agricultura hemos impulsado nuevas técnicas de riego que maximizan el uso del agua, rompiendo tradiciones muy arraigadas.
Y algo importante: Latinoamérica no está detrás de Estados Unidos en estas prácticas. Muchas veces se piensa que, por ser una compañía americana, el mayor avance ocurre allá. Sin embargo, en temas de sostenibilidad estamos al mismo nivel en Dominicana, México o Brasil que en Estados Unidos. La innovación se desarrolla y se aplica de manera simultánea en toda la red de PepsiCo, y la región aporta aprendizajes valiosos que incluso sirven de referencia para otros mercados.
¿Qué aprendizajes deja la implementación en República Dominicana?
Será la gente dominicana quien aprenda a aprovechar al máximo esta tecnología. Ese conocimiento después se transferirá a plantas en Veracruz y Colombia. Más que la tecnología en sí, lo importante es la capacidad local de operarla con excelencia. La curva de aprendizaje de los dominicanos será la base para expandir el modelo al resto de la región.
¿Qué papel juega el talento local en la ejecución de proyectos como este?
Es decisivo. Este es el primer biodigestor de gran escala en la isla y queremos que el talento dominicano extraiga todo el potencial de la tecnología. Ese aprendizaje quedará en su experiencia y permitirá replicar el proyecto más rápido en otros países. La “astucia” de la gente trabajando al 100% con esta innovación será clave para toda Latinoamérica.
Desde su rol como líder regional, ¿cómo visualiza el equilibrio entre crecimiento económico y sostenibilidad en la región?
Son dos aspectos inseparables. Latinoamérica enfrenta fuertes impactos del cambio climático como las lluvias intensas donde no llovía, sequías prolongadas o inundaciones devastadoras. Los más afectados son los ciudadanos vulnerables que pierden sus medios de vida de un día para otro.
Por eso la sostenibilidad no es un lujo, sino una forma de protección. Cuando educamos agricultores, impulsamos el reciclaje o probamos nuevas tecnologías, damos a las comunidades más resiliencia y oportunidades de desarrollo sin depender de la suerte frente a desastres naturales.
¿Cómo se alinea esta innovación con las expectativas de los consumidores?
Cada vez más, los consumidores eligen productos de empresas con una conducta sostenible. Por ejemplo, nuestras botellas con alto contenido de PET reciclado tienen un tono más gris que las de plástico virgen. Ese detalle comunica responsabilidad ambiental.
El consumidor que recicla y devuelve botellas o bolsas se convierte en un socio estratégico, porque permite crear economías circulares. Aunque falta educación en este aspecto, ya vemos que la conciencia crece y marca diferencias al momento de elegir.
¿Qué la inspira personalmente a seguir impulsando estos cambios en una región tan diversa como Latinoamérica?
La región es terreno fértil de oportunidades, con gente trabajadora, resiliente y con valores. Como empresaria me inspira ver que las inversiones generan crecimiento real. Me encanta recorrer tanto grandes cadenas como pequeñas tiendas. Allí vemos cómo, con apoyo en equipos, capacitación financiera o herramientas de negocio, las familias progresan junto con la compañía. Esa conexión humana es profundamente motivadora.
¿Cómo definen sus inversiones en materia de sostenibilidad?
Nuestra compañía trabaja orientada a la estrategia de PepsiCo Positivo y destina presupuesto para proyectos que nos ayuden a avanzar en nuestras metas. Implementamos paneles solares, sistemas de tratamiento de agua y tecnologías de manufactura más eficientes. También ayudamos a los productores agrícolas con riego tecnificado, fertilización responsable y control de plagas. Además, nuestros proveedores deben cumplir los mismos estándares, lo que vuelve eficiente a toda la cadena de valor. Es lo que llamamos net positive: crear un impacto positivo para la compañía, la comunidad y el planeta.
Con este proyecto, PepsiCo reafirma que la innovación y la sostenibilidad no son solo parte de su estrategia, sino la clave para construir un futuro más limpio y resiliente en Latinoamérica.