Liderazgo femenino: Una visión transformadora para la transición energética

"La transición energética no será justa si no es también con mirada de género. Porque no estamos hablando solo de electricidad, sino del mundo que queremos construir"

                                                                                       Marta Alonso Pelegrin

En un momento crucial para República Dominicana, donde el sector energético y minero experimenta una transformación significativa hacia las energías renovables y la exploración de nuevas oportunidades en tierras raras, traemos la valiosa perspectiva internacional de Marta Alonso Pelegrin desde Chile. Con más de 25 años de experiencia en el sector energético, Marta aporta una visión integral sobre cómo impulsar una transición energética sostenible y equitativa, elementos fundamentales para el desarrollo que busca alcanzar nuestro país en este sector.

Su experiencia liderando proyectos de energía renovable en América Latina, combinada con su firme compromiso con la equidad de género y la sostenibilidad, ofrece lecciones valiosas para el mercado dominicano en su camino hacia la transformación energética. A través de esta entrevista, Marta comparte insights cruciales sobre liderazgo, innovación y la importancia de construir un sector energético más inclusivo y sostenible.
 
Usted cuenta con más de dos décadas liderando proyectos de energía renovable en América Latina. ¿Qué aprendizajes clave ha adquirido sobre cómo impulsar una transformación energética sostenible en la región?
 
Durante más de veinte años impulsando proyectos de energía renovable en América Latina, he aprendido que la verdadera transformación energética no es solo tecnológica, sino profundamente humana.
 
Una transición sostenible exige visión de largo plazo, voluntad política, marcos regulatorios claros y financiamiento adecuado, pero también requiere algo más difícil de construir: confianza entre los actores, coherencia entre lo que se declara y lo que se hace, y liderazgo con propósito.
 
He visto que los proyectos que realmente perduran son aquellos que reconocen el territorio, respetan a las comunidades y dialogan con el contexto local. En América Latina, donde la riqueza en recursos naturales convive con desigualdades estructurales, la sostenibilidad solo es real cuando integra lo social, lo ambiental y lo económico como un todo.
 
Otro aprendizaje clave es que las mujeres tienen un rol decisivo en este proceso. No como un agregado, sino como agentes activas de cambio en todos los niveles del sector energético. Por eso, he dedicado parte importante de mi trayectoria a formar liderazgos femeninos en energía, porque sé que no hay transición justa sin inclusión real.
 
Impulsar una transformación energética en la región no es solo instalar más renovables. Es cambiar la forma en que habitamos el planeta y nos relacionamos con el poder, los recursos y entre nosotros. Y para eso, necesitamos tanto innovación como integridad.
 
Desde su posición en GES, ¿cómo valora el potencial de República Dominicana en el aprovechamiento de energías renovables y su papel en la transición energética global?
 
República Dominicana está viviendo un momento muy interesante dentro del panorama energético latinoamericano. Su apuesta por diversificar la matriz, por acelerar la incorporación de energías renovables y por abrir espacios de diálogo entre el sector público, privado y multilateral, la posicionan como un actor cada vez más relevante en la región.
 
Se percibe entusiasmo, dinamismo y una clara voluntad de ser parte activa de la transformación energética global. Y eso es muy valioso, porque en América Latina muchas veces lo que falta no es capacidad técnica, sino visión compartida y determinación.
 
Ahora bien, ese ímpetu necesita ser acompañado por una proyección estratégica de largo plazo, con foco en institucionalidad, planificación y desarrollo de capacidades locales. Es decir, que este momento de crecimiento se traduzca en estructuras sólidas, reglas claras y una visión-país que trascienda los ciclos políticos.

Con el talento joven que hay, el potencial solar y eólico, y la apertura al diálogo regional, Dominicana tiene todo para ser un referente si logra sostener ese impulso con coherencia y mirada de futuro. Desde mi experiencia regional, puedo decir que ahí está la diferencia entre crecer rápido o crecer con sentido.
 
 ¿Qué iniciativas destaca actualmente en GES en términos de innovación tecnológica para la exploración y desarrollo de energías limpias?
 
En GES llevamos más de tres décadas contribuyendo activamente a la transición energética global, construyendo parques eólicos y plantas solares fotovoltaicas en diversas geografías del mundo. Esa experiencia nos permite no solo ejecutar con excelencia, sino también anticiparnos a los desafíos que enfrenta el sector.
 
Hoy estamos dando un paso más allá. Hemos incorporado a nuestras actividades la construcción de proyectos BESS (Battery Energy Storage Systems), ampliando así nuestro compromiso con un sistema energético más flexible, resiliente y sostenible. Esto refleja nuestra vocación de estar a la vanguardia, integrando nuevas tecnologías que faciliten la descarbonización.
 
Además, estamos fortaleciendo decididamente nuestra división de Servicios, porque entendemos que la operación y mantenimiento eficiente de los activos renovables es clave para su rentabilidad y longevidad. Queremos estar cerca de nuestros clientes, ayudándoles a resolver sus desafíos técnicos desde una estructura sólida, especializada y cada vez más robusta.
 
También destacamos nuestra unidad de negocio de instalación de turbinas, donde actuamos como contratistas principales en Transport, Cranes and Installation (T+C+I). En esta área, el foco en la innovación es constante, porque buscamos optimizar procesos, incrementar la seguridad y mejorar los tiempos de ejecución, siempre en estrecha colaboración con nuestros clientes. Lo hacemos de la mano de un equipo humano que cuidamos, formamos y valoramos, porque sabemos que el capital técnico y humano es nuestra mayor fortaleza.
 
En resumen, la innovación en GES no es un eslogan: es una práctica diaria que atraviesa todas nuestras áreas operativas y que nos impulsa a construir soluciones sostenibles con excelencia y sentido de futuro.


 
Usted ha liderado por más de una década equipos estratégicos en diferentes países de América del Sur. ¿Qué aprendizajes clave ha extraído de esa experiencia regional y multicultural para consolidar una visión sostenible desde GES?

Como europea que ha tenido el privilegio de liderar equipos estratégicos en distintos países del mundo y en América Latina y el Caribe durante más de dos década, puedo decir con certeza que esta experiencia ha marcado profundamente mi manera de entender el liderazgo, la sostenibilidad y la energía.
 
Latinoamérica no solo es una región rica en recursos naturales, es —sobre todo— una tierra de personas extraordinarias, resilientes, con una calidez humana y una capacidad de hacer mucho con poco que me ha enseñado más de lo que jamás habría imaginado.
 
He aprendido a escuchar con más atención, a liderar desde la colaboración, y a entender que una transición energética real no se construye desde modelos importados, sino desde el diálogo con los territorios, con respeto por su identidad y sus ritmos.
 
Desde GES, esa visión multicultural y regional ha sido clave para consolidar una manera de hacer las cosas que combina excelencia técnica con sensibilidad local. Porque no basta con construir infraestructura: hay que construir confianza, sentido de pertenencia y propósito compartido.
 
Y en América Latina he encontrado precisamente eso: una sensación permanente de que hay tanto por hacer, y tanta gente con ganas de hacerlo bien. Es ese espíritu el que me motiva cada día a seguir apostando por una transición energética que no sea solo eficiente, sino también humana, inclusiva y profundamente transformadora.
 
En su gestión al frente de GES South América, ¿cuáles han sido los logros más relevantes que reflejan el compromiso de la compañía con la innovación tecnológica y la sostenibilidad? 
 
Al frente de GES South América, uno de los pilares más importantes ha sido consolidar un enfoque donde la sostenibilidad y la innovación tecnológica no sean conceptos abstractos, sino prácticas concretas que atraviesan todo lo que hacemos.
 
Como empresa constructora especializada en proyectos de energías renovables, nuestro compromiso es claro: construir mejor, con mayor eficiencia, menor costo y máxima calidad. Sabemos que somos una pieza crítica en la cadena de valor de nuestros clientes, y por eso trabajamos constantemente en diseñar soluciones constructivas que optimicen sus presupuestos, aceleren los plazos de ejecución y garanticen una entrega impecable.
 
Nos enfocamos en que cada proyecto no solo se construya, sino que agregue valor real desde el primer día de operación, acortando los plazos de inyección de energía a los sistemas eléctricos y contribuyendo así a una transición energética más rápida y efectiva.
 
A ello se suma una cultura de mejora continua: analizamos, evaluamos e innovamos en nuestros procesos constructivos para ser más ágiles, más sostenibles y más estratégicos. Y lo hacemos en estrecha colaboración con nuestros clientes, escuchando sus desafíos y respondiendo con soluciones técnicas que generan impacto
 
Usted ha demostrado un compromiso firme con la equidad de género en la industria energética. ¿Qué acciones considera fundamentales para cerrar la brecha de género en este sector?
 
Mi compromiso con la equidad de género en la industria energética no es una postura, es una responsabilidad. Siento que cuando una ha tenido la oportunidad —como en mi caso— de construir una carrera sólida, lo mínimo que puede hacer es abrir camino para otras. La vida profesional no se trata solo de avanzar, sino de compartir lo aprendido y generar condiciones para que más mujeres puedan hacerlo también.
 
He tenido ciertas facilidades en mi vida, lo reconozco, pero también sé —porque lo he visto y lo he escuchado tantas veces— que para muchas mujeres este sector sigue siendo profundamente desafiante. Por eso, no basta con inspirar; hay que actuar con inteligencia, estrategia y convicción para transformar las estructuras que dificultan el acceso, la permanencia y el crecimiento de las mujeres en energía.
 
Cerrar la brecha de género requiere medidas concretas: programas de liderazgo femenino, visibilización de referentes, desarrollo de redes profesionales, políticas de conciliación reales y un cambio cultural que deje de asociar el poder a una forma única de liderazgo.
 
Yo creo en liderazgos diversos, en conversaciones profundas y en decisiones valientes. Y creo, sobre todo, que la transición energética no será justa si no es también con mirada de género. Porque no estamos hablando solo de electricidad, sino del mundo que queremos construir
 
Además de su rol corporativo, ha sido Directora en la Asociación Chilena de Energía Renovable y Almacenamiento durante siete años y hoy día es también Directora en Fraunhofer Chile. ¿Qué impacto considera que tienen estos espacios en la construcción de un liderazgo más inclusivo y con responsabilidad social en el sector energético? 
 
Participar durante siete años en el Directorio de la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento, y hoy en el Directorio de Fraunhofer Chile, ha sido una de las experiencias más valiosas de mi carrera. Porque más allá del ejercicio corporativo, hay una dimensión institucional que considero indispensable para construir un sector energético sólido, inclusivo y con visión de largo plazo.
 
Las empresas invierten en los mercados para generar valor a sus accionistas —y está bien que así sea—, pero desde el mundo institucional se actúa desde una lógica distinta: la del interés común, el fortalecimiento del ecosistema, y la generación de condiciones que trascienden lo inmediato.
En estos espacios, en los que participo de forma desinteresada y rodeada de colegas con trayectorias admirables, he aprendido el valor del rigor técnico en la toma de decisiones, de la visión país por sobre los intereses particulares, y de la generosidad como principio de acción.
 
Porque solo cuando las decisiones se toman con una mirada colectiva y no partidista, es posible avanzar hacia un liderazgo sectorial más inclusivo, más transparente y con mayor responsabilidad social.
 
La institucionalidad no reemplaza al mundo corporativo, lo equilibra. Y es desde ese equilibrio que podemos construir una industria energética más robusta, más ética y más preparada para los desafíos del presente y del futuro.


 
 Más allá del ámbito profesional, ¿qué valores considera esenciales para ejercer un liderazgo con propósito en industrias que definen el futuro ambiental del planeta? 
 
En industrias como la energética —que definen nada menos que el futuro ambiental del planeta— el liderazgo no puede ser solo técnico o gerencial. Debe ser un liderazgo con propósito, arraigado en valores como la integridad, la generosidad, la visión de largo plazo y, sobre todo, la capacidad de inspirar a otros.
 
Porque en este sector todavía enfrentamos desafíos sistémicos profundamente arraigados. Hay una tendencia persistente a confundir liderazgo con management, y a asumir que una trayectoria técnica brillante —como ingeniero, abogada o ejecutiva— es suficiente para liderar personas y procesos de cambio. Pero no es así. A ejercer liderazgo se aprende.
 
Un verdadero líder no solo debe tener competencias: debe tener visión, determinación y la capacidad de inspirar. Y esa capacidad no se construye desde el poder jerárquico ni desde la lógica de mando, sino desde algo mucho más profundo: la empatía, la escucha activa, la validación del otro y la creación de conversaciones transformadoras. La verdadera persuasión no está en saber hablar, sino en saber escuchar.
 
En un sector como el energético, ¿cuáles cree que son los desafíos sistémicos más arraigados que impiden el avance y la consolidación del liderazgo femenino? Y, desde la perspectiva de 'Walk the Talk', ¿cómo están abordando la transformación cultural necesaria para superar estas barreras a largo plazo?

Desde Walk The Talk, esa es la transformación cultural que estamos impulsando. No trabajamos para que más mujeres ocupen espacios de liderazgo porque “deberían estar ahí”, sino porque cuando una mujer aprende a ejercer liderazgo desde su autenticidad y no desde los moldes tradicionales, el impacto es enorme. Las organizaciones cambian, los equipos se transforman y las decisiones se vuelven más humanas, más inteligentes y más sostenibles.

Walk The Talk no es un programa, es un movimiento. Un espacio de formación profunda donde mujeres del sector energético de siete países del mundo aprendemos a construir poder no para tenerlo, sino para ejercerlo de forma diferente: con consciencia, con propósito y con impacto real.
 
Porque creemos que el sector energético puede cambiar el mundo. Pero eso solo será posible cuando cambien también las personas que lo dirigen. Y en ese proceso, el liderazgo femenino no es una cuota: es la oportunidad de redibujar las formas en que se ejerce el poder en uno de los sectores más estratégicos del planeta.

Para Factor de Éxito ha sido un privilegio contar con la participación de Marta Alonso Pelegrin en esta edición. Su visión sobre la transformación energética, que va más allá de lo meramente tecnológico para abarcar aspectos humanos y sociales, representa una valuable contribución para nuestros lectores y para todos los actores involucrados en el desarrollo del sector energético y minero de República Dominicana. Sus palabras nos inspiran a pensar en una transición energética que no solo sea eficiente, sino también inclusiva y profundamente transformadora.