El desafío de emprender en tecnología siendo mujer en Chile: avanzar hacia un ecosistema más inclusivo

En un escenario marcado por la digitalización acelerada, la apertura de nuevos mercados y la expansión de la inteligencia artificial, el ecosistema tecnológico en Chile experimenta un crecimiento notable. Sin embargo, este avance no ha sido igual para todos. Las mujeres siguen enfrentando importantes barreras para emprender en tecnología, y los datos lo reflejan con claridad: menos del 30% de los puestos en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) son ocupados por mujeres, y solo el 5% de las startups tecnológicas en América Latina han sido fundadas por ellas.

Esta subrepresentación femenina tiene raíces profundas. Se trata de una combinación de factores culturales, estructurales y económicos que comienzan desde la infancia. La falta de referentes femeninos en ciencia y tecnología, los estereotipos que desalientan a las niñas a explorar carreras técnicas, y un ecosistema inversor dominado mayoritariamente por hombres, el 91% de quienes toman decisiones en fondos de capital de riesgo en la región son varones,  dificultan la inserción y el crecimiento de emprendimientos liderados por mujeres.

“Las mujeres hemos sido educadas para ser perfectas, no valientes. Desde pequeñas se nos enseña a no correr riesgos, a no equivocarnos, y eso impacta directamente en nuestra forma de enfrentar el mundo laboral y emprendedor. Debemos transformar esa narrativa desde la base”, explica Marina Tannenbaum, directora de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnología de Información (ACTI) y fundadora de APLAID.

Fundada en 1984, ACTI A.G. es la principal entidad gremial del sector tecnológico en Chile. Agrupa a más de 200 empresas vinculadas a áreas como hardware, software, telecomunicaciones, capacitación, integración de sistemas e internet. Su propósito es impulsar el desarrollo de la industria tecnológica nacional, alineándola con estándares globales y promoviendo la colaboración público-privada para avanzar hacia una sociedad más digital e innovadora. En ese camino, la inclusión de género se ha convertido en una prioridad estratégica para la organización.

ACTI ha asumido un rol activo en la promoción de la participación femenina en el sector tecnológico. Actualmente, su directorio cuenta con un 40% de mujeres, y a través de su Mesa de Mujeres ACTI, impulsa iniciativas orientadas a visibilizar el talento femenino, derribar barreras de entrada y generar oportunidades concretas para emprendedoras. Mentoring, redes de apoyo, alianzas con fondos de inversión y propuestas de políticas públicas forman parte de su plan de acción para avanzar hacia un ecosistema más equitativo.

“No se trata solamente de cumplir con cuotas. La verdadera transformación ocurre cuando las mujeres tienen espacio para mostrarse tal como son, y sus perspectivas son valoradas. Al principio de mi carrera, creía que debía liderar imitando a los hombres para que me tomaran en serio. Hoy sé que nuestra mirada femenina aporta un enfoque distinto, más empático, colaborativo y creativo, que enriquece los procesos de innovación y toma de decisiones”, afirma Tannenbaum.

La inclusión femenina en tecnología no es solo un imperativo ético, sino también un factor clave de competitividad. Diversos estudios han demostrado que los equipos diversos tienen un mejor desempeño, mayor capacidad de innovación y una lectura más amplia del mercado. En un mundo cada vez más interconectado, donde la transformación digital es el motor del desarrollo económico, dejar fuera al 50% del talento humano disponible resulta no solo injusto, sino contraproducente.

Por eso, ACTI apuesta por una transformación integral. Además de sus acciones gremiales, promueve la educación temprana en STEM, fomenta la creación de referentes positivos y trabaja de la mano con actores del sector público y privado para construir una industria tecnológica que refleje la diversidad de la sociedad chilena. Su visión es clara: avanzar hacia un ecosistema donde las mujeres no solo participen, sino que lideren, decidan e innoven.

Desde su fundación, ACTI ha buscado elevar el estándar de la industria tecnológica chilena. Hoy, en un momento crucial para el desarrollo digital del país, su compromiso con la equidad de género refuerza su papel como motor de cambio. Apostar por más mujeres en tecnología no es solo una cuestión de justicia social: es una decisión inteligente, alineada con los desafíos y oportunidades de futuro que enfrenta Chile.

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