La visibilidad bien gestionada no es ego, es poner en servicio nuestros talentos

Construir desde la autenticidad y liderar con propósito, la clave de su visión transformadora

                                                                                                     Idalides Lagos

Idalides Lagos, psicóloga de formación y estratega de talento por vocación, encarna el nuevo paradigma del liderazgo femenino que esta edición de Factor de Éxito busca resaltar. Su trayectoria académica —con estudios en la Universidad del Desarrollo, la Pontificia Comillas de Madrid y certificaciones de prestigio en innovación, transformación digital y marca personal— le ha permitido consolidar una visión holística sobre el desarrollo del talento humano en el contexto empresarial contemporáneo.

Con más de 13 años de experiencia en recursos humanos y gestión del talento, Lagos ha dejado su impronta en sectores diversos como la minería, tecnología, industria y justicia. Pero fue desde su salto al emprendimiento, con la creación de Magnetic Talent SPA, donde comenzó a moldear un enfoque disruptivo que une estrategia, autoconocimiento y tecnología. En su metodología “Fórmula IMÁN”, se refleja esa convicción de que la visibilidad y la autenticidad no solo pueden coexistir, sino que son la base de un liderazgo con legado.

Primera mujer chilena en integrar el directorio del Personal Branding World, Lagos ha hecho de la marca personal una herramienta de transformación organizacional, impulsando a mujeres líderes a ocupar con confianza los espacios que les corresponden. Desde el desarrollo de embajadoras de marca hasta programas de mentoría que inician con la pregunta “¿Quién eres cuando no estás haciendo?”, su propuesta está impregnada de una mirada profunda y coherente sobre el liderazgo.

Consciente del poder de la tecnología, Lagos integra herramientas digitales e inteligencia artificial para potenciar el posicionamiento de mujeres ejecutivas, pero siempre subrayando que la identidad es el punto de partida. No se trata de “hacer ruido”, sino de amplificar una voz con propósito. En cada paso, su misión ha sido clara: humanizar las culturas organizacionales, visibilizar el talento femenino y construir entornos donde la autenticidad y la estrategia coexistan.

En esta edición, su historia no solo representa la evolución del liderazgo empresarial, sino también el triunfo del talento femenino que transforma sin etiquetas.

Usted ha desarrollado una metodología propia para fortalecer el posicionamiento profesional de líderes y organizaciones. ¿Qué elementos del liderazgo femenino inspiraron la creación de su Fórmula IMÁN?

La Fórmula IMÁN nació de mi propio proceso de incertidumbre y reinvención profesional tras renunciar a 12 años de trabajo en el mundo corporativo.

Observé cómo las mujeres líderes no solo transforman resultados, sino también relaciones, culturas y propósitos. Me inspiré en su capacidad de liderar desde la empatía, la autenticidad y la intuición estratégica. El liderazgo femenino tiene una fuerza magnética única: no impone, atrae; no divide, vincula. IMÁN es una metodología donde cada letra tiene su significado, activa esa esencia y la potencia con estrategia, visibilidad consciente y propósito. Es una invitación a alinear identidad, mensaje y acción para construir una marca que no solo posiciona, sino que deja legado.

Identidad Magnética: generar una propuesta de valor irresistible comienza con el autoconocimiento. Reflexiona: ¿cuáles son tus valores, habilidades y talentos? Alinear tu mensaje con tu esencia proyecta una marca auténtica y magnética.

Marketing propio + Inteligencia Artificial: tu propuesta de valor necesita visibilidad. La IA optimiza tu identidad digital, conectando de forma genuina con tu audiencia y maximizando el impacto de tu marca.

Acción imparable: lleva tus ideas a la acción, mide y ajusta constantemente. Esto te permitirá avanzar con determinación hacia el éxito.

Networking estratégico: fortalece tu marca con una red alineada a tus metas. Esto potencia tu posicionamiento de marca y asegura un crecimiento continuo.

¿Cómo cree que la marca ejecutiva y el employer branding pueden convertirse en herramientas transformadoras para impulsar la equidad de género dentro de las empresas?

Cuando una mujer es consciente del poder de su marca ejecutiva, deja de pedir permiso para ocupar espacio y empieza a generar impacto desde su autenticidad. Y cuando una empresa gestiona su marca empleadora desde una narrativa inclusiva, deja de “diversificar” por cumplir y comienza a integrar genuinamente las voces femeninas en su estrategia de crecimiento. 
Ambas herramientas —marca ejecutiva y employer branding— son puentes que conectan talento con oportunidad, identidad con reputación y diversidad con sostenibilidad. Impulsan la equidad no solo como política, sino como una cultura que se vive día a día.

Desde su experiencia formando embajadores de marca, ¿qué rol desempeñan las mujeres en la construcción de culturas organizacionales más humanas, colaborativas y sostenibles?

Las mujeres, cuando se lideran desde su esencia, se convierten en catalizadoras de conexión emocional, pensamiento sistémico y sentido colectivo. En mis programas, he visto cómo las embajadoras de marca no solo comunican valores: los encarnan. Son portadoras de coherencia, diálogo y propósito. 

Su liderazgo impulsa entornos donde la colaboración reemplaza a la competencia, donde el bienestar es tan relevante como el rendimiento. Formar embajadoras de marca es abrir espacio a liderazgos auténticos que transforman.

¿Cuál ha sido el mayor reto que ha enfrentado al emprender en un campo que mezcla estrategia, psicología organizacional y tecnología, y cómo lo superó?

El mayor reto ha sido demostrar que la marca personal no es solo imagen, es inteligencia emocional en acción. En un entorno donde aún prima lo técnico y lo medible, integrar lo humano y lo intangible parecía una apuesta arriesgada. Lo superé demostrando resultados: líderes que recuperan claridad, empresas que mejoran su reputación interna, talentos que se vuelven embajadores estratégicos.

La clave fue construir una metodología rigurosa, con lenguaje profesional y evidencia, sin perder la profundidad transformadora del trabajo con identidad y propósito.

¿Qué diferencias ha notado en el impacto de mujeres líderes que han trabajado su visibilidad profesional frente a aquellas que aún no lo hacen?

La diferencia es radical: las mujeres que trabajan su visibilidad desde un lugar consciente y estratégico logran ocupar espacios de influencia sin sacrificar su esencia. No solo son vistas, son escuchadas y buscadas. Tienen claridad de mensaje, coherencia entre lo que son y lo que proyectan, y se transforman en referentes. 

En cambio, quienes no lo hacen, muchas veces se mantienen en la sombra de su propio talento, limitando su impacto y relegando su voz en espacios donde su mirada es urgente. La visibilidad bien gestionada no es ego, es poner en servicio nuestros talentos.

Usted promueve el liderazgo con autenticidad y propósito. ¿Cómo ha integrado estos valores en sus programas para potenciar el talento femenino?

He integrado estos valores desde el diseño mismo de la metodología. Cada programa parte de una pregunta esencial: ¿Quién eres cuando no estás “haciendo”? Desde ahí, trabajamos la autenticidad como ancla y el propósito como brújula. Utilizamos herramientas de autoconocimiento, storytelling estratégico, análisis de reputación y proyección de identidad en plataformas digitales, todo acompañado de mentoría individual.

El resultado no es solo una marca más visible, sino una mujer más segura y empoderada, consciente de su valor, alineada con su verdad y conectada con un legado que la trasciende.

¿Qué papel juegan las herramientas digitales y la inteligencia artificial en el desarrollo de liderazgos más inclusivos y con mayor proyección estratégica?

Las herramientas digitales y la IA han democratizado el acceso a la visibilidad, el aprendizaje y la proyección profesional. Hoy, cualquier mujer puede amplificar su mensaje, construir comunidad y posicionarse con autoridad si tiene una estrategia clara. 

En mi trabajo, uso la inteligencia artificial como aliada para personalizar procesos, identificar oportunidades, medir reputación digital y potenciar narrativas auténticas. Pero siempre con una premisa clara: la tecnología amplifica lo que ya está adentro. Por eso, primero identidad, estudio del ser… luego posicionamiento digital.

Como mentora y docente, ¿qué lecciones cree que son clave transmitir a las nuevas generaciones de mujeres que aspiran a liderar desde su esencia?

Primero, que no necesitan convertirse en una versión “corporativa” de sí mismas para ser tomadas en serio. Su autenticidad no es un riesgo, es su mayor activo. Segundo, que la estrategia no está reñida con la sensibilidad. 

Pueden ser estratégicas y emocionales, firmes y empáticas, visibles y profundas. Y tercero, que la verdadera influencia no viene de hablar más fuerte, sino de hablar desde un lugar más verdadero. Cuando una mujer lidera desde su esencia, inspira sin imponer. Y eso es liderazgo del futuro.

¿Qué resultados concretos ha observado en empresas u organizaciones que han adoptado una estrategia de marca empleadora con enfoque en diversidad e inclusión?

Los resultados son contundentes: mayor atracción y fidelización de talento diverso, mejora en la reputación interna, equipos más comprometidos y líderes más cercanos. Pero el impacto más profundo ha sido cultural: ambientes donde las personas se sienten vistas, escuchadas y valoradas por lo que son.

Las empresas que adoptan un employer branding auténtico con enfoque en diversidad no solo ganan en posicionamiento, ganan en humanidad. Y eso, en tiempos donde la confianza es el activo más valioso, es simplemente transformador.