Integrar talento humano y objetivos organizacionales impulsa un crecimiento sostenible

Más de 30 años de experiencia liderando estrategias financieras adaptativas en Latinoamérica

                                                                                           Oswaldo A. Armitano

Oswaldo A. Armitano es un referente en el ámbito financiero latinoamericano, con una trayectoria que abarca más de tres décadas en banca, seguros, mercado de capitales y bienes raíces. Su experiencia se ha forjado en entornos económicos diversos y, a menudo, volátiles, incluyendo países como Venezuela, Aruba, República Dominicana, Panamá, Argentina y Estados Unidos.​

Como fundador y director de Armitano Investor, una firma boutique de consultoría financiera establecida en 2008 en Aruba, Armitano ha brindado asesoría especializada en fusiones, adquisiciones y desarrollo de negocios. Su enfoque se centra en ofrecer soluciones personalizadas que responden a las necesidades específicas de cada cliente, destacando la importancia de la adaptabilidad y la comprensión profunda del entorno económico regional.​

Armitano destaca la transformación digital como un factor clave que ha redefinido la interacción con los clientes en sectores como la banca, seguros y bienes raíces. Subraya la necesidad de una mayor proactividad y velocidad en la entrega de información, así como la importancia de garantizar la seguridad y confiabilidad en las transacciones digitales.​

Su visión de liderazgo disruptivo se basa en la integración del talento humano con los objetivos organizacionales, fomentando un sentido de pertenencia que impulsa el crecimiento sostenible. Considera que la formación y mentoría son fundamentales para desarrollar equipos capaces de adaptarse y prosperar en entornos cambiantes.​

Además de su carrera profesional, Armitano es un apasionado maratonista, habiendo completado maratones en Nueva York y París. Esta disciplina refleja su enfoque en la perseverancia y la construcción de legados duraderos, tanto en el ámbito personal como profesional.​

Usted ha liderado procesos de cambio en economías altamente volátiles. ¿Qué lecciones considera esenciales para navegar la incertidumbre en América Latina?

En América Latina, la incertidumbre es parte del desarrollo natural de la economía, lo que permite evolucionar rápidamente con muy baja resistencia al cambio y a los entornos cambiantes de negocios. Estoy convencido de que es una de nuestras mayores fortalezas, por lo que considero que la base fundamental es la capacidad natural de adaptación, un rasgo común en la región. Esto es indispensable para navegar el nuevo entorno.

Desde su experiencia regional, ¿qué sectores económicos presentan mayores oportunidades de inversión en 2025 en mercados emergentes?

El año 2025 marca un nuevo entorno para la región y el mundo. Básicamente, hay un factor nuevo: el cambio en la relación de negocios del principal socio comercial con sus proveedores habituales. Este es un ecosistema radicalmente distinto al de los últimos 30 años, y además, hoy contamos con nuevos actores. Esto abre un abanico de opciones en el que América Latina puede mejorar su posición. 

Aparte de los recursos primarios y la transformación, ya presentes en la región, se generan oportunidades para muchos sectores. En particular, veo una tendencia privilegiada en el sector de servicios especializados, con una gran oportunidad para crecer en participación en el mercado estadounidense, adaptándose mejor a sus nuevos requerimientos. Al mismo tiempo, se ha desarrollado un mercado interno que favorece ampliamente este crecimiento.

Dirige una firma boutique de consultoría especializada en fusiones y adquisiciones. ¿Qué tendencias observa actualmente en el movimiento de capital privado en la región?

En los últimos años, la tendencia ha sido adquirir desarrollos de negocios escalables en la región. En todos los sectores se ha observado esta práctica, ya sea mediante adquisiciones de operaciones en evolución o mediante participación de capital. 

El enfoque principal es la escalabilidad, que permite generar masa crítica con operaciones en distintos países y así ampliar la base operativa de los negocios, haciéndolos más competitivos. Esta tendencia parece tomar mayor vigencia en el nuevo entorno de negocios de 2025 y se mantendrá vigente en el próximo ciclo.

Con una trayectoria amplia en banca, seguros y bienes raíces, ¿cómo cree que la transformación digital está impactando estos sectores de manera diferenciada?

En los tres sectores, el cambio fundamental de la digitalización es la forma en que nos relacionamos con los clientes. La evolución digital ha facilitado el acceso a los servicios, aunque ha hecho que la interacción sea menos personal. La tendencia es contar con cada vez más y mejor información y servicios disponibles. 

Esto no implica un cambio en la base original del negocio, pero sí en la forma en que se realiza e interacciona con el cliente. Este fenómeno exige mayor cuidado y velocidad en la entrega de información, y una mayor capacidad del cliente para comparar y evaluar productos y servicios. Este cambio llegó para quedarse y continuará evolucionando. 

El siguiente reto es garantizar la transaccionalidad segura por medios digitales, cumpliendo con la legislación y otorgando confiabilidad a los clientes sobre la idoneidad de operar por estos canales, incluso en operaciones transfronterizas. Allí está el nuevo desafío de la digitalización.

¿Cuáles son los principales retos que enfrentan hoy los inversionistas para desarrollar negocios sostenibles en entornos inestables como los latinoamericanos?

En cada reto hay una oportunidad. Como se ha mencionado, la inestabilidad es un entorno natural en la región y parte de su modo de vida. Es un ambiente de cambios frecuentes e inesperados. Por eso, la mayor fortaleza del empresario latinoamericano es su capacidad de adaptación, lo cual será un factor estratégico para competir, generar alianzas y aprovechar oportunidades. 

Las alianzas regionales son hoy la agenda prioritaria de América Latina, con más validez que nunca en los últimos 30 años, como hábitat natural. Esto se traducirá en una mejor posición de competitividad al expandirse fuera de la región. El reto fundamental es adaptarse a estos cambios y generar alianzas regionales que amplíen la base natural de negocios para potenciar el éxito.

Usted ha trabajado en distintos países con culturas y ciclos económicos diversos. ¿Cómo se adapta una estrategia de desarrollo de negocios a estas realidades?

El principio básico es satisfacer necesidades reales del mercado que se sirve. Es fundamental tener un producto que el mercado requiera y esté orientado a él. Para ello, es clave contar con el mejor talento local y nutrirse de las experiencias de otros mercados para adaptar el producto o servicio. Esta fusión es esencial para aprovechar los entornos cambiantes. Así se recorre una parte importante del camino.

El resto consiste en adaptarse al entorno y explotar las oportunidades, primero en el nicho de negocio y luego en la expansión.

Desde su visión de liderazgo disruptivo y sentido de justicia, ¿cómo cree que debe evolucionar el rol del empresario latinoamericano en el actual contexto social y económico?

El liderazgo disruptivo significa ser proclive al cambio e impulsarlo como modelo de gestión. Entender que, si no se está dispuesto a cambiar, ya no se está en juego. La realidad de la región puede ser tanto disímil como similar en cualquier lugar de América Latina. Comprender esto es clave para el éxito. Tengo la firme convicción de que integrar el talento humano con los objetivos de las organizaciones es la base del crecimiento sostenible. 

No es sencillo, pero sus costos se justifican a largo plazo, al generar sentido de pertenencia, esencial para relaciones duraderas. Hacer del talento humano parte de los objetivos e intereses organizacionales coloca a las empresas en una posición privilegiada dentro del entorno, lo que genera un efecto multiplicador reflejado en la sociedad y en la economía. Esta ha sido una clave en los modelos exitosos y tendrá aún más vigencia en adelante.

A lo largo de su carrera, ha combinado negocios con formación y mentoría. ¿Qué valor le otorga a la transmisión de conocimiento en el ecosistema emprendedor?

Rodearse del mejor talento es fundamental para todo emprendimiento, pero ese talento no llega por azar. Debe favorecerse su desarrollo, entender los objetivos de las personas y alinearlos con los de la organización para combinarlos. Comprender el rol de cada quien, de acuerdo con sus habilidades naturales y el entorno, es esencial. 

Formar, transmitir, permitir la discusión y el consenso como ambiente natural de trabajo crea entornos de crecimiento sanos y sostenibles, convirtiendo a los equipos en verdaderos desarrolladores de talento. Ese es el mayor reto de toda organización que aspire al éxito.

Como maratonista y apasionado del legado, ¿de qué forma sus valores personales influyen en su enfoque profesional y visión de largo plazo?

Un maratón es un reto para el cual no hemos sido naturalmente diseñados, al igual que la vida. Es un proceso en el que aprovechar los recursos y el entorno resulta fundamental. Ese es el mayor aprendizaje. En este largo transitar, es vital rodearse de personas con pensamiento crítico y estimular esta conducta para que se conviertan en elementos confiables de análisis, desarrollo y cambio. 

La situación más crítica que se puede enfrentar es tener instrumentos con la lectura que uno quiere ver o pensar que una situación es coyuntural. Básicamente, un proceso lleva a otro, y en ese sentido, hay que disfrutar y aprender del camino, no del destino. Cada paso construye el camino al éxito. 

El legado más importante es que las personas que te acompañan desarrollen talentos y habilidades que les permitan crecer contigo o enfrentar nuevos retos, donde se convertirán en aliados de confianza. Formar a tus futuros aliados es el reto para enfrentar el desafío del nuevo entorno.