Desde su rol como Directora Ejecutiva de la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE), Sol Disla ha demostrado que el liderazgo efectivo es el resultado de la audacia, la preparación y el compromiso con el desarrollo sostenible. Su decisión más trascendental fue reorientar su carrera de comunicación social hacia la dirección empresarial, un paso que la convirtió en una líder más integral y resiliente. “Arriesgarse a cambiar de rumbo es retador, pero preservar principios y valores facilita una transición exitosa”, asegura.
Para Disla, el liderazgo femenino se fortalece con la participación activa. “Las cosas nos pasan cuando estamos jugando, no cuando estamos viendo el juego”, enfatiza. Su estrategia ha sido no solo abrirse camino en sectores tradicionalmente dominados por hombres, sino también incentivar a otras mujeres a hacerlo.
Cree firmemente que la clave está en involucrarse, aportar y demostrar con resultados que el talento no tiene género ni barreras. Su liderazgo se fundamenta en la determinación, la preparación constante y la capacidad de adaptación en un entorno empresarial en evolución.
Además, resalta el valor de las alianzas estratégicas y las conexiones profesionales en su crecimiento. “Desde mi abuela hasta mis colegas, cada persona que entra en nuestras vidas deja una enseñanza invaluable”, reflexiona.
A continuación te invitamos a leer la entrevista completa:
Cuando mira hacia atrás en su trayectoria, ¿cuál considera que ha sido su decisión más audaz y cómo impactó en su desarrollo profesional?
Sin temor a equivocarme, reorientar mi carrera profesional de comunicación social a dirección de empresas ha sido la decisión más audaz y gratificante de mi vida. Esta decisión me permitió ser una profesional más integral y a la vez una líder capaz de superar sus propias limitaciones y apoyar a que los demás también puedan lograrlo.
Arriesgarse a reorientar y/o cambiar nuestro perfil profesional si bien es bastante retador, considero que preservar los principios y valores es lo que permití tener una transición exitosa. Particularmente, cuando tome esta decisión me fundamente en los valores y principios recibidos en mi educación escolar, la Comunidad Sanchina de San Francisco de Macorís me brindó motivación, disciplina, honestidad, humildad y respeto necesarios para ser una líder en constante formación.
¿Qué estrategias ha implementado para romper barreras de género en sectores tradicionalmente dominados por hombres y abrir camino para otras mujeres?
No existe un rubro donde las mujeres no podamos desenvolvernos. Actualmente, hemos roto cualquier paradigma relacionado al género y continuaremos haciéndolo. Desde mi rol como profesional y persona mi estrategia ha sido ¡PARTICIPAR! No quedarme fuera del juego y darle la oportunidad a que nadie se quede fuera de este.
Participar asegura una mayor integración en un equipo, y también fomenta la capacidad de solucionar de manera creativa los nuevos obstáculos que se presentan tanto en las empresas como en la sociedad. Por eso hay que bajar al terreno de juego, no quedarnos en las gradas. Las cosas nos pasan cuando estamos jugando, no cuando estamos viendo el juego. Cada vez más las empresas prefieren evaluar técnicas, funcionarias y empleadas, por las habilidades que desarrollaron al decidir participar y aportar.
¿Qué rol han jugado las alianzas estratégicas y las conexiones profesionales en su crecimiento como líder?
Las alianzas estratégicas y las conexiones profesionales han sido un pilar esencial en mi desarrollo como líder y en el crecimiento de los empresarios jóvenes que represento. Mi red de aliados no solo ha impulsado mi formación profesional, sino que también ha sido clave en mi crecimiento personal. Desde mi abuela, quien con su sabiduría es mi consejera matutina, hasta académicos, colegas y colaboradores que con su experiencia y visión me han guiado en cada paso.
Creo firmemente que cada persona que entra en nuestras vidas deja una enseñanza, y por eso valoro profundamente cada conversación, cada consejo y cada oportunidad de aprendizaje. Estas conexiones no solo han abierto puertas, sino que también han fortalecido mi capacidad de liderazgo, ayudándome a tomar decisiones estratégicas con mayor confianza y visión. En un mundo empresarial que demanda innovación y colaboración, las alianzas se han convertido en un motor de crecimiento, permitiéndonos construir juntos un ecosistema más sólido, resiliente y próspero.